En los ratones viejos sedentarios las dendritas de las neuronas se desarrollaron menos que en los ratones corredores. (Foto: Conicet)

Investigadores argentinos descubrieron que correr promueve el desarrollo de neuronas nuevas en ratones envejecidos. El hallazgo podría servir para inspirar, en el futuro, posibles estrategias para retrasar la progresión de enfermedades como el Alzheimer o Parkinson o reparar circuitos neuronales afectados por éstas y otras patologías del sistema nervioso.

“Cuando hace dos mil años los romanos decían mens sana in corpore sano, evidentemente sabían muy bien de lo que estaban hablando”, sostiene el líder del estudio, el doctor Alejandro Schinder, jefe del Laboratorio de Plasticidad Neuronal de la Fundación Instituto Leloir (FIL) e investigador del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA), dependiente del CONICET y de la FIL.

En el modelo experimental, los científicos demostraron que la actividad física no sólo acelera el desarrollo de neuronas nuevas sino también su conexión con circuitos del hipocampo, región del cerebro que contribuye al aprendizaje y formación de memorias nuevas.

El estudio arroja novedosos conocimientos sobre el sentido biológico de la “neurogénesis adulta” o nacimiento de neuronas nuevas, un fenómeno que ocurre durante toda la vida.
Schinder y su grupo quisieron averiguar qué le sucede al cerebro cuando envejece y por qué se vuelve tan propenso a desarrollar enfermedades neurodegenerativas. Para comenzar a entender el problema, estudiaron las características de las neuronas nuevas generadas en el hipocampo de ratones viejos.