Jennifer Heisz supervisa estudiantes ejercitándose en su laboratorio. (Foto: JD Howell, McMaster University)

Se conocen de sobras las ventajas para la salud del ejercicio de alta intensidad, pero una nueva investigación en la Universidad McMaster señala otro beneficio notable: una mejor memoria.

Lo hallado podría tener implicaciones para la población de mayor edad que debe hacer frente al creciente problema de enfermedades desastrosas como la demencia y el Mal de Alzheimer.

Los científicos han encontrado que seis semanas de ejercicio intenso (cortos episodios de entrenamiento por intervalos en el transcurso de 20 minutos) implicaron mejoras notables en lo que se conoce como memoria de alta interferencia, que, por ejemplo, nos permite distinguir a nuestro coche de otro de la misma marca y modelo.

Lo descubierto es importante porque el rendimiento de la memoria de los participantes en el estudio, que eran adultos jóvenes sanos, se incrementó en el transcurso de un periodo de tiempo relativamente corto, según los investigadores.

También hallaron que los participantes que experimentaron mayores mejoras en la forma física experimentaron asimismo mayores incrementos en el factor BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que sostiene el crecimiento, función y supervivencia de las células cerebrales.

“Las mejoras en este tipo de memoria a través del ejercicio podrían ayudar a explicar el vínculo previamente establecido entre el ejercicio aeróbico y un mejor rendimiento académico”, afirma Jennifer Heisz, del departamento de quinesiología de la universidad y autora principal del estudio. “En el otro extremo de nuestra vida, podríamos esperar ver beneficios aún mayores en individuos con deficiencias de memoria debidas a trastornos como la demencia”.

Para el estudio, 95 participantes completaron seis semanas de ejercicio, ejercicio y entrenamiento cognitivo, o inactividad (el grupo de control que no hizo nada o permaneció sedentario). Tanto el grupo que se ejercitó como el de la opción combinada mejoraron el rendimiento en una tarea de alta interferencia, mientras que el grupo de control no lo hizo.

Los investigadores midieron los cambios en la aptitud física aeróbica, en la memoria y en el factor neurotrófico, antes y después del protocolo del estudio. Fuente: http://noticiasdelaciencia.com